Los videojuegos suelen ser adictivos, lo ideal es buscar un equilibrio. Foto: Shutterstock.
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¿Cómo controlar una obsesión infantil? Toma nota de estas recomendaciones

Cuando se identifica una obsesión infantil, lo ideal es acudir con un experto para que el problema no se agudice.

Los niños suelen obsesionarse con diferentes cosas, ya sean objetos, personajes, películas, series, cuentos y con el paso del tiempo no ser algo positivo, sino traer consecuencias.

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Por esta razón, algunos expertos alertan que una obsesión es preocupante cuando el niño renuncia a todo por lo que le obsesiona.

Señales de una obsesión infantil

Cuando hay una obsesión infantil, se distraen fácilmente, no sabe vivir sin ese objeto cerca y cuando no tiene otro tema de conversación que no sea su obsesión.

Lo recomendado por expertos es buscar un equilibrio: si es necesario, recortar las horas que conviva con la obsesión y mostrar cosas diferentes para que se familiarice con lo demás y poco a poco se vaya superando. De no ser así, buscar ayuda profesional.

¿Por qué se obsesionan?

Hay muchos motivos por los cuales un niño puede obsesionarse por algo:

– Algo está de moda. Los niños necesitan sentirse parte del grupo y, para ello, tratan de tener los mismos gustos y aficiones, ver los mismos dibujos, jugar a los mismos juegos que sus amigos.

– Por afán de superación. Que juegue siempre al mismo juego o que quiera practicar baloncesto a todas horas muchas veces encierra el simple deseo de hacerlo mejor, de alcanzar una meta. 

Esto es positivo, siempre que los padres controléis las horas de práctica para que no abandone en exceso otras actividades.

– Por novedad. Le acaban de regalar un libro de astronomía y no hace más que mirar al cielo para identificar las constelaciones.

Muchas obsesiones infantiles responden simplemente al reciente descubrimiento de algo que era desconocido para ellos.

De ahí que también suelan ser pasajeras, sustituyendo unas obsesiones por otras con una facilidad pasmosa.

¿Cuándo es preocupante?

La actividad de tu hijo es verdaderamente un problema cuando:

– Renuncia a todo lo que le gusta a favor de aquello que le obsesiona –no va a un cumpleaños para no perderse un capítulo de su serie favorita, por ejemplo.

– Abandona radicalmente el tiempo que antes dedicaba a otras actividades o va mal en clase porque ha sustituido el tiempo de estudio o deberes por hacer lo que le obsesiona.

– No sabe vivir sin su objeto de deseo y se niega a salir de casa sin él.

– No tiene otro tema de conversación y sus pensamientos están continuamente estancados.

Este es un artículo de la versión impresa de tunota. Lea más noticias relacionadas

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