Al iniciar el año 2022 se esperaba que frente a una aceleración significativa de la inflación, causada por distintos factores internacionales
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Mayores temores respecto a la estanflación: ¿Están justificados?

Al iniciar el año 2022 se esperaba que frente a una aceleración significativa de la inflación, causada por distintos factores internacionales tales como los problemas de las cadenas de suministros, encarecimiento del petróleo y exceso de dinero en las principales economías a nivel mundial, sería necesaria una intervención severa por parte de los bancos centrales para contener lo que se había ya clasificado como un aumento de inflación más persistente, sin que en ese momento existieran excesivas preocupaciones sobre un escenario de estancamiento en la producción mundial.

No obstante, la irrupción de la guerra entre Ucrania y Rusia a finales de febrero, los nuevos confinamientos en China, debido a rebrotes de COVID-19 que surgieron en marzo, y finalmente el reciente anuncio de contracción de la actividad productiva de EE. UU. en el primer trimestre han incrementado el temor de materialización de un escenario de estanflación a nivel internacional.

¿Es este temor justificado?, la experiencia obtenida partir de la crisis del petróleo de los años 1970 indica que es posible este escenario,  especialmente  después de observar alta inflación y al mismo tiempo una contracción interanual de 1.4% del PIB de EE. UU. al primer trimestre de 2022, contrario a la expectativa de la mayoría de analistas que esperaban desaceleración del crecimiento en torno a 1.1%.

Este anuncio incrementa estos temores en gran medida porque EE. UU. es el principal socio comercial de la región centroamericana y, por lo tanto, sus ciclos económicos están altamente correlacionados.

Sin embargo, es importante mencionar que esta contracción es en cierta medida engañosa, debido a que fue ocasionada por la reducción de inventarios, acompañada de un mayor déficit comercial, que implica mayores importaciones respecto a las exportaciones, contrastando lo anterior con un fuerte aumento de la demanda interna.

Por esta razón, la contracción de EE. UU. no es un elemento que determine inexorablemente la aparición de la estanflación, aunque las posibilidades siguen aumentando en la medida que persista el actual contexto internacional.

Hasta el momento lo que podemos esperar con mayor certidumbre para Centroamérica es que durante el 2022 se observe un menor crecimiento económico al esperado inicialmente,  mayor inflación y  que, en el caso específico de Honduras, incidirá en los actuales niveles de pobreza, subempleo e informalidad.

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