Las elecciones de noviembre pasado fueron las más participativas de la historia democrática moderna con más de 3.5 millones de votos
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La enfermedad de la euforia

La euforia es definida medicamente como un estado mental y emocional donde una persona experimenta sentimientos intensos de bienestar, felicidad, excitación y júbilo.

Esta “emoción” normalmente se asocia con un estado intenso de felicidad que trasciende, muchas veces, a una sensación inmensa de satisfacción ¿Y cómo no sentir felicidad y una sensación intensa de satisfacción luego de las elecciones del pasado 28 de noviembre de 2021?

Los hondureños salimos pacífica y democráticamente a votar marcando un hito democrático sin precedentes en el país.

Las elecciones de noviembre pasado fueron las más participativas de la historia democrática moderna con más de 3.5 millones de votos, se eligió al candidato más votado de la historia con más de 1.7 millones de votos a su favor, y escogimos a la primera mujer presidenta de los hondureños.

En el Congreso Nacional también se posiciono un hito importante para la historia nacional: por primera vez en la historia del país al menos un tercio de los diputados son mujeres, posicionándose como el porcentaje de participación más alta de la mujer en este poder del Estado.

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Esta transición de Gobierno altamente democrática ha generado esperanza en los agentes económicos nacionales e internacionales, en los hondureños y en la comunidad internacional que presentó, en la toma de posesión de la presidenta Castro, la delegación más grande e importante en muchos años del país y que horas después de la toma de posesión reunión a la Presidenta Xiomara Castro con la Vicepresidenta de los Estados Unidos de América Kamala Harris para dialogar sobre el apoyo de su Gobierno al pueblo hondureño y las posibilidades de inversión de empresas privadas estadunidenses en territorio nacional.

No obstante, 67 días después de esa histórica toma de posesión las cosas no parecen tomar su curso y el impulso de un principio parece estarse diluyendo de apoco, en parte por el inicio de una crisis económica que esta explicada por la especulación de los mercados internacionales ante la invasión bélica de Rusia a Ucrania y el nulo esfuerzo del gobierno anterior por reactivar verdaderamente la economía nacional y, en parte, por los pocos avances de nuestras autoridades en la construcción de políticas y planes de bienestar económico de mediano y largo plazo para el país.

Hasta el momento no tenemos una visión clara de hacia dónde vamos como país para que los agentes económicos privados y públicos articulen esfuerzos comunes e impulsar de una vez por todas el crecimiento económico que genere desarrollo económico para los hondureños, genere empleos y reduzca la pobreza; tampoco ha existido una campaña de promoción y concientización para el turismo interno a pesar de estar a una semana de la Semana Santa – periodo de vacaciones y religión de los hondureños por excelencia –.

Por lo tanto, invito a los hondureños, la sociedad civil, la empresa privada y las autoridades nacionales tanto del Ejecutivo como del Legislativo, no caer en la enfermedad de la euforia de unas elecciones necesarias, pero no suficientes para cambiar el país.

Es necesario que nuestras autoridades limiten los diagnósticos porque Honduras está altamente diagnosticada, y centren sus esfuerzos en la construcción de políticas públicas, planes y leyes que, de una vez por todas, sienten los pilares de un progreso económico y social para un país que quiere salir de las honduras que se encuentra.

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