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Fauna bajo acecho: estos precios se pagan por animales cazados en los bosques protegidos de Honduras

Se adentran en medio de la jungla, desafían serpenteantes y caudalosos ríos con un objetivo: depredar la fauna presente en la Reserva del Hombre y la Biosfera del Río Plátano y el del Parque Nacional Patuca, dos de las principales reservas forestales de Honduras.

Es una legión de cazadores furtivos que han convertido estos montes en una mina de oro de donde hacen extracciones ilegales de especies en peligro de extinción, una actividad ilícita que pulula en la zona al igual que el tráfico de drogas y de madera.

El equipo periodístico de tunota.com realizó una investigación sobre la oferta y demanda que se ha impuesto sobre, principalmente, aves y mamíferos; el precio que se le pone a la vida o libertad de los animales, basada en indagaciones con fuentes anónimas y funcionarios públicos que luchan contra este flagelo.

Parte de esta cacería inmisericorde se realiza en la Reserva del Hombre y la Biosfera del Río Plátano, de 832 mil hectáreas, se encuentra entre departamentos de Olancho, Colón, Gracias a Dios, en el corazón de La Mosquitia hondureña, que tiene costas en el mar Caribe.

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Mientras, otra zona con mayor ataque de los cazadores es el Parque Nacional Patuca, que tiene una extensión de 375 mil hectáreas, está localizado en su mayor parte entre Olancho y El Paraíso, en el oeste del territorio.

En las zonas de los río Plátano y Patuca, por el que dieron sus nombres a dichas reservas, cohabitan los pueblos garífunas, misquitos, pech y tawahkas.

El río Patuca, en la zona oriental de Honduras, atraviesa Olancho y El Paraíso y representa uno de los mayores afluentes de Honduras.

Regiones protegidas

Estas dos zonas forman parte de las 29 áreas protegidas con planes de manejo que existen, de acuerdo al Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Honduras (Sinaph), y en donde hay unas 542 especies, de las que 41 se encuentran en peligro de extinción.

Datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estiman que los delitos contra la fauna, entre ellas especies exóticas en riesgo de desaparecer, genera movimientos de hasta 23 mil millones de dólares anuales en todo el mundo.

“Es un gigante de mil cabezas, que incluso está entre los ocho actos ilícitos más rentables, por encima de los delitos cibernéticos y un poco por debajo del tráfico de armas. Honduras no está exenta y, por lo tanto, existe una fragmentación del hábitat”, lamentó el viceministro de Áreas Protegidas y Vida Silvestre del Instituto de Conservación Forestal (ICF), Ángel Matute.

“El mayor depredador de los ecosistemas es el que tiene dos piernas”, ramarcó Matute entre risas.

Precios por animales: todo al mejor postor

Según una fuente que habló bajo condición de anonimato y que realiza labores de investigación en la región para su conservación, existen precios que se fijan si los animales o sus partes dependiendo si son vendidos en el lugar o son sacados a otros departamentos o hasta fuera del país.

Muestras de unos colmillos del jaguar tiene una gran demanda entre los amantes de los artículos exóticos en Honduras.
El jaguar es el mayor depredador animal de Honduras y uno de los objetivos principales de los cazadores que hay en las reservas naturales hondureñas.

En el caso del jaguar, este es cazado solo por su piel y sus colmillos, lo que indica que se le tiene que matar y su cuerpo despellejar y desmembrar su dentadura.

La piel de este felino, si se vende en el sitio de caza, llega a valer entre L3,000 y L4,000, pero si se comercializa en otras regiones del país, su costo sube de L6,000 a L7,000, indicó la fuente.

Y si se trata de sus colmillos, estos se cotizan por L600 y hasta L,1000 en las zonas de reserva, pero ya fuera tiene un costo de unos L2,000.

Oso lento, pero caro

Por su parte, un oso perezoso, de dos o tres dedos, puede ser comercializado en L7,000, aunque ya en otros puntos, la cifra se dobla.

“Hay mucha gente interesada en regiones como Islas de la Bahía, en donde pagan unos L15,000 por cada especie de oso perezoso, lo que implica que lo tienen que sacar de Gracias a Dios y lo mueven por el mar Caribe hasta las Islas”, reveló la persona consultada.

En octubre de 2020, circularon fotografía de hondureños posando con el cuerpo de un tapir que mataron en La Mosquitia.

Mientras, por un danto o un tapir, los compradores llegan a ofrecer L3,000 por un adulto y cerca de L7,000 por un bebé, de acuerdo al relato del técnico.

Los pericos pico negro y frente amarilla, que se comercializan con mucha frecuencia en la zona sur, centro y norte del país, llega a costar unos L1,000.

Las operaciones más lucrativas de este negocio ilícito lo representa la venta de las guaras rojas, declarada como el Ave Nacional de Honduras por decreto legislativo 36-93.

Por una especie, los amantes de estos emplumados cancelan unos L10,000 cuando el ave se entrega en las zonas de donde fueron extraídas, pero su importe se eleva a unos L15,000 si se da fuera de esos sectores.

Se llevan los huevos

No obstante, el viceministro Matute aseveró que se ha detectado que los traficantes han cambiado su modus operandi para comercializar las guaras fuera del país.

Antes, dijo, era típico que se robaran los polluelos en donde estaban anidando y los metían en pequeñas cajas con precarios hoyos que hacen las veces de respiraderos, razón por la cual muchos de estos animales morían durante la travesía.

El funcionario explicó que ahora los cazadores optan por subirse a los árboles donde hay nidos y se roban los huevos, mismos que son sacados, por ejemplo, hacia El Salvador, en donde otra ave, posiblemente un pato, los empolla.

Una guara roja en el vecino país se vende hasta por $4,000, dijo el viceministro.

“Una guara pone pocos huevos, uno o dos como máximo, con una frecuencia aproximada de entre 6 y 12 meses. Es por eso que se vuelve necesario proteger a la especie”, explicó.

En estas acciones ilegales se encuentran involucrados ciudadanos salvadoreños y chinos, acotó el viceministro.

Hasta chinos y jamaicanos trafican

Por su parte, el director del Comando de Apoyo al Manejo de Ecosistemas o C-9 de las Fuerzas Armadas, el coronel Juan Ramón Hernández, ratificó que en la mira de las autoridades hay grupos de extranjeros que se dedican a la caza ilegal.

“Se ha dado seguimiento a una banda de jamaicanos y otra de asiáticos que operan en la zona, la primera traficando mamíferos y aves exóticas de la región y la otra con huevos de guaras, los que en los últimos dos años no han regresado“, aseveró el oficial.

Los monos de los bosques hondureños también son víctimas de la caza.

Acciones de protección

Para la protección de las reservas, Honduras cuenta con la Fuerza Interinstitucional Ambiental (FTIA), conformada por el C-9, el ICF y la Procuraduría General de la República (PGR).

En la Biosfera del Río Plátano y el resto de La Mosquitia se encuentran 350 elementos militares diseminados en 35 destacamentos, detalló el coronel Hernández.

Dar una debida protección a estos puntos se dificulta porque “la principal fuente de financiamiento de la ganadería y agricultura extensiva (que afecta el hábitat de los animales) proviene del narcotráfico, generando grandes extensiones de deforestación de la zona”, acotó el oficial.

Pero, aseguró Hernández, las autoridades no se rinden y próximamente se prevé la adquisición de trampas cámaras y suscripción de imágenes satelitales para ampliar el monitoreo de las especies, entre otras acciones.

La Mosquitia de Honduras se encuentra amenazada por el aumento de las actividades del hombre como la tala ilegal y ganadería.

Poco control

Por otra parte, y si bien los esfuerzos son cada vez mayores, el viceministro Matute aceptó que la falta de gobernanza en la zona ha sido uno de los principales motivos por el cual los traficantes han continuado con éxito sus actividades ilícitas de caza y tráfico.

“Con la WCF (Wildlife Conservation Fund, en inglés), una organización internacional que vela por la conservación de la fauna silvestre, detectamos que era necesario redoblar los puntos de control en La Mosquitia“, señaló.

Y aseguró: “Desde finales de 2019 hemos contratado cerca de 42 guardarecursos, de los cuales 34 son originarios de esa zona”.

Resguardo a ecosistemas

Para Ana Velázquez, directora del departamento de Vida Silvestre del ICF, también es necesario enfocar esfuerzos en fortalecer la educación ambiental, sobretodo en difusión de temas relacionados con la importancia que tiene proteger y preservar los ecosistemas.

“El Estado ha avanzado, las comunidades también son cada vez mas conscientes. Ha habido avances significativos en conservación terrestre y, por tal motivo, es necesario fortalecer a la ciudadanía, enseñarles que su papel es importante en la protección”, declaró.

Si bien el ICF no maneja un inventario exacto con las especies más traficadas y las regiones donde ocurre con mayor frecuencia el delito, Velázquez coincidió con las demás fuentes y aceptó que los felinos y los psitácidos (loros) son algunas de las especies más vulnerables.

Sin embargo, la funcionaria subrayó los avances que ha realizado el Estado al respecto. El ICF cuenta con 12 oficinas a nivel nacional donde, cada mes, expertos y técnicos desarrollan estrategias, protocolos y operativos destinados a la protección de la fauna.

En última instancia, Velázquez realizó un llamado a la población. “Nosotros, como autoridad, hemos trabajado en contrarrestar el flagelo, pero también es primordial que las comunidades se involucren de forma activa para que la tarea sea verdaderamente efectiva”.

Espectaculares manglares componen la geografía de La Mosquitia de Honduras.

Hay ley, pero…

De acuerdo con la Ley General del Ambiente, la fauna está compuesta por todos aquellos animales que por su rareza, condición en el ecosistema o su riesgo de extinción, está prohibido comercializarlos, cazarlos o capturarlos.

Eso no quiere decir que la caza sea una actividad completamente prohibida. De hecho, existen ciertas especies cuya caza está autorizada por licencias que emite el departamento de Vida Silvestre del ICF y el Poder Ejecutivo a través de la Secretaría de Energía, Recursos Naturales, Ambiente y Minas (MiAmbiente).

Matute catalogó el tráfico como una “gallinas de huevos de oro” porque genera ganancias millonarias pero, a la vez, puede costarle la vida a quienes se opongan a su práctica.

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“Ya nos han baleado a un guardarecursos de la zona, de quien, para evitar represalias, obviaré su nombre. También en 2013 fue asesinado otro, de nombre Roger González, por el simple hecho de defender la biosfera”, recordó.

¿Guara roja protegida?

Con el objetivo de concienciar sobre el riesgo que representa la caza ilegal de, por ejemplo, los psitácidos, el Programa Nacional para Manejo Sostenible de Vida Silvestre del ICF ha desarrollado una unidad dedicada exclusivamente a la conservación de la guara roja.

Al igual que esta ave, otros animales que también forman parte de la fauna local, entre ellos los anteriormente mencionados jaguar y tapir, están incluidos dentro de la Lista Roja de especies en peligro de extinción de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Al respecto, Matute adelantó que el ICF y MiAmbiente trabajan actualmente en una investigación que servirá para la posterior redacción de un libro rojo de especies en peligro de extinción que, consideró, “será un estudio poblacional que promoverá la protección de las que tenemos en el país y de las que están en ese riesgo”.

Apenas unos 350 militares hondureños se encuentran diseminados en los bosques de La Mosquitia, lo que resulta insuficiente para combatir los diversos crímenes contra la naturaleza.

Un país dividido entre dos subculturas

Según datos del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y Vida Silvestre de Honduras (Sinaph), Honduras es un país de alta vocación forestal: el 56% del territorio está compuesto por bosque y, de ese porcentaje, el 40 es catalogado como área protegida.

A pesar de ello, la cultura económica interna depende, en buena parte, de la producción agrícola y agroindustrial, lo que afecta el ecosistema.

En torno al 13% del Producto Interno Bruto (PIB) es generado por este tipo de actividades, de acuerdo con el informe “Análisis de políticas agropecuarias en Honduras”, publicado en 2019 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Eso conlleva, a mediano y largo plazo, a la degradación de nuestros recursos naturales”, consideró Matute.

Otro punto importante a tomar en cuenta es el turismo. “Hay datos técnicos nuestros que indican que el 80% del turismo interno se realiza en áreas protegidas“, amplió.

Falta de conciencia

Es por ello que valoró “que es necesario concienciar a la población sobre el papel que juega nuestra fauna dentro de los ecosistemas (…) La fauna es el mayor restaurador del bosque y a cero costo”.

Matute aceptó que es imposible frenar las actividades agrícolas y agroindustriales, sin embargo, expresó la importancia que, a su juicio, tiene la sostenibilidad en los proyectos de ese tipo.

“No podemos prohibir los medios de vida, Honduras es un país que depende en gran medida de la producción agrícola, de lo que produce y exporta, pero también es necesario realizar esos procedimientos bajo el trinomio social, ambiental y económico”.

Y finalizó: “El país necesita un pacto de sostenibilidad y no es complicado alcanzarlo. Se puede producir conservando y conservar produciendo bajo este trinomio”.

Pero mientras el tráfico de animales no esté como punto toral en la agenda gubernamental y la sociedad haga un frente de defensa, pieles de felinos continuarán adornando paredes, aves exóticas pasarán el resto de sus vidas entre rejas de una jaula o los huevos de tortuga marina seguirán siendo sacados de sus nidos para ser parte de un menú con falsos poderes afrodisíacos que consumen los hombres.

Parte de la lista de animales en peligro de extinción:

Caimán
Cocodrilo
Iguana de Utila
Iguana común
Jamo negro
Iguana de Roatán
Iguana común
Boa Mazacuata
Caguama cabezona
Tortuga verde
Tortuga negra
Tortuga carey
Tortuga golfina
Manatí
Mono aullador 
Mono araña
Guara roja
Guara verde
Jaguar
Tigrillo
Halcón peregrino
Ocelote

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