Los entierros de cadáveres por covid-19 también se lleva mediante un proceso de bioseguridad.
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El Chekeador: ¿Pueden transmitir covid-19 los cadáveres incluso ya enterrados?

Cientos de miles de personas han perdido la vida agravados por el nuevo coronavirus (covid-19). Algunos países o ciudades incluso han colapsado y los cadáveres de estos han incluso explotado en bodegas o calles.

Nueva York en Estados Unidos ha tenido que enterrar sus muertos en parques (de forma temporal), y otros países como Ecuador o Italia han habilitado cementerios nuevos para ello.

En Honduras, que hasta el 5 de mayo alcanzó 93 muertos por el coronavirus, algunas poblaciones han tratado de impedir sepelios de víctimas por temor a contagiarse. Pero esto es algo que también se ha presentado en otros países, pues la misma desinformación ha creado un temor infundado que los cadáveres una vez explotados o reventados podrían incluso contaminar los cementerios.

Quizá, la misma información ha creado confusión en las personas, pues organizaciones de salud han determinado que el virus puede estar activo o en circulación en otras superficies como madera, metal o telas, por citar algunos, durante varios períodos de tiempo.

Sin embargo, esto se refiere a ambientes abiertos y vivos, no a personas que ya hayan sido declaradas muertas o enterradas.

Pero también es cierto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no descarta que el virus siga viviendo durante un tiempo en los pulmones de los cadáveres, pero mientras estos no se manipulen no hay probabilidad de contagio.

Qué dice la OMS al respecto

“Salvo en casos de las fiebres hemorrágicas (como el ébola o la fiebre hemorrágica de Marburgo) y del cólera, los cadáveres no suelen ser infecciosos”, señala la OMS a pedido de BBC Mundo.

“Solo pueden serlo los pulmones de los pacientes con gripe pandémica si se manipulan de manera incorrecta durante una autopsia. De otro modo, los cadáveres no transmiten enfermedades”.

Sin embargo, el ente especialista no descarta que los cadáveres sigan albergando virus vivos durante algún tiempo en los pulmones y otros órganos, pero estos solo se liberan mediante procesos de autopsia (rompiéndolos con sierras eléctricas o lavado interno) que solo hacen servicios forenses y fúnebres.

La secretaría de Salud de Honduras recomienda en su manual de Lineamientos para el manejo de cadáver por casos de covid-19, que se evite hacer autopsias a cadáveres de covid-19, “salvo indicaciones clínicas fundamentadas o justificadas”.

Pero si esta se realizara, y de la misma se llegan a desprender residuos como fluidos se deben de colocar en recipientes o bolsas para residuos de Clase III (rojas y herméticas).

Dos hombres trabajan en un cementerio de Groesbeek en Países Bajos colocando flores en tumbas, pues este país no permitió la celebración del día de los muertos. Foto: Agencia AFP.

Cómo van los cadáveres

Según este mismo manual, los cadáveres de las víctimas por el virus deben ser enterrados bajo un procedimiento especial.

“El cadáver debe introducirse en una bolsa hermética impermeable y debe ser introducido en el ataúd. El ataúd debe reunir las características técnicas sanitarias de resistencia a la presión de los gases en su interior, mantener los líquidos y fluidos por lo que debe ser impermeable“, se estipula.

El proceso también incluye que “la introducción en la bolsa se debe realizar dentro de la propia habitación de aislamiento. Esta bolsa debe estar pulverizada con desinfectante de uso hospitalario o con una solución de hipoclorito sódico que contenga 5.000 ppm de cloro activo (dilución 1:10 de una lejía con concentración 40-50 gr/litro preparada recientemente)”.

Y finaliza con que: “si el cierre de la bolsa es de cremallera, se procederá al sellado utilizando pegamentos u otras sustancias que aseguren la cremallera”.

“Una vez que el cadáver esté adecuadamente empacado en la bolsa, se puede sacar sin riesgo para conservarlo en el depósito mortuorio, enviarlo al crematorio o colocarlo en un ataúd para llevarlo al cementerio y realizar el entierro”.

Este procedimiento es el que se está siguiendo en Honduras, según lo confirmó Edwin Lanza, presidente de la Asociación e Industria Funeraria de Honduras, el 5 de mayo de 2020 en el programa La Tarde de HRN y TSi, quien lamentó que, ante la imposibilidad de realizar entierros, les ha tocado andar con los ataúdes hasta 3 horas en las carrozas.

El verdadero peligro

El verdadero peligro es hacer velatorios o funerales, no porque el cadáver pueda transmitir la enfermedad, sino más bien, ante la aglomeración de personas.

En ese sentido, la misma OMS recomienda que no haya reuniones públicas de más de diez personas y además se recuerda que debe haber distanciamiento social.

En Honduras, mediante el decreto ejecutivo PCM-005-2020 de fecha 10 de febrero de 2020, se declaró ESTADO DE EMERGENCIA SANITARIA, y mediante el PCM-021-2020 de fecha 16 de marzo de 2020, prohibido eventos de todo tipo y número de personas. Entre ellas, los funerales.

Sin embargo, la secretaría de Salud incluso dice que “se puede ofrecer servicio de velatorio para el fallecido, pero éste será con el ataúd cerrado, conteniendo el cadáver introducido en la bolsa impermeable”, aunque también se recomiendan que los muertos sean enterrados lo más pronto posible.

Durante los entierros que se han logrado suscitar en Honduras, solamente se ha permitido que dos personas hagan el mismo, generalmente son empleados fúnebres bajo vigilancia de especialistas. De hecho, con escenas hasta conmovedoras.

Dictamen:

La OMS dice que salvo fiebres hemorrágicas, los cadáveres no transmiten enfermedades. En tanto, el procedimiento que estableció Sesal en Honduras para el entierro de estos cadáveres, determina que no hay riesgo de contagio. Por lo tanto, es FALSO que los cadáveres incluso ya enterrados, transmitan coronavirus.