El 26 de febrero, autoridades de Salud mostraron protocolos de seguridad a seguir con el personal sanitario. Dos semanas después estos demandaban no tener lo insumos mínimos para ello.
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El Chekeador: “Gobierno está preparado en caso de que el coronavirus llegue a Honduras”

Honduras es el segundo país de Centroamérica más afectado por el nuevo coronavirus (covid-19), superado solo por Panamá. Sin embargo, las autoridades del gobierno manifestaron desde antes de la pandemia que estaban “preparados” para afrontarlo.

Una cronología completa del paso de la enfermedad, evidencia que el mensaje oficial del gobierno, atribuido a la ministra de Salud, Alba Consuelo Flores, no estaba del todo en lo cierto, aunque también deja abierta la posibilidad a discusión, pues ningún país del mundo realmente estaba listo para afrontar el virus.

Sin embargo, en el camino, las decisiones del propio gobierno desnudan que ni cuando presumieron estarlo (febrero) ni ahora (abril) están preparados, en cambio, su accionar ha marcado errores e infundados temores de una nueva ola de corrupción durante el manejo de la pandemia.

El nuevo coronavirus registra su origen oficial en los últimos días de diciembre de 2019 (entre el 25 y 29) en un mercado húmedo de la ciudad de Wuhan en la provincia de Hubei en China y tardó dos meses en llegar de manera oficial a América Latina (26 de febrero de 2020 en Brasil).

Durante ese margen, el gobierno de Honduras no tomó ninguna precaución, ni tampoco desarrolló ningún plan de acción para afrontar la enfermedad que, tras su aparición en Brasil, se tardó 13 días en llegar a Centroamérica (Panamá, marzo 10) y Honduras un día después. Sino que solo discursos que se iban a desarrollar protocolos internacionales según los dictó la Organización Mundial de la Salud.

El 18 de febrero, una mujer llamada Digna del Carmen Lorenzo, llegó a Honduras procedente de Taiwán y se presentó como sospechosa, pues traía algunos síntomas de gripe a su llegada a Tegucigalpa. Tras tres días de show mediático, el sistema de Salud de Honduras la descartó como contagio.

A esta fecha, Honduras aún no definía con claridad un plan para afrontar la enfermedad, aun sabiendo que el país cuenta con uno de los sistemas de salud con menos inversión en Latinoamérica junto a Haití y Venezuela, según el Índice Global de Seguridad Sanitaria elaborado por la Universidad Johns Hopkins.

Diseño: Elaboración propia.

Esto se confirma aún más, cuando al hacer un inventario de ventiladores mecánicos, no se encontraron más de 100 en todo el país.

Cronología de la evidencia

7 de febrero

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció que donaría 100 muestras de reactivos al Laboratorio Nacional de Virología (LNV). Obviamente Honduras no contaba con ninguna a la fecha al tratarse de una nueva enfermedad.

“Mandamos a traer un kit completo para la detección oportuna del coronavirus”

Piedad Huerta | OPS Honduras

Durante 25 días desde las declaraciones de Huerta, Honduras se dedicó más a dar discursos de “confianza” (campaña) de que el país estaba preparado o preparándose para la pandemia.

O anuncios de cómo saludarse con el mínimo contacto posible, sugiriendo estilos como “el japonés”, “codo con codo” o “el rockero”, entre otros.

2 de marzo

La ministra Flores visita el LNV y es citada por la prensa que cubre la fuente de Salud. Allí vuelve a recalcar que el “gobierno está preparado en caso de que el coronavirus llegue a Honduras”.

Para entonces, se adquirieron varios kits para realizar pruebas y se estableció que los sospechosos de esta enfermedad serían llevados al hospital del Tórax, tal como ocurrió con la mujer que estuvo en vigilancia al llegar desde Taiwán.

El gobierno determina activar protocolos de temperatura en aeropuertos.

Sin embargo, una semana después el discurso cambia en palabras del Presidente.

9 de marzo

Juan Orlando Hernández, Presidente de Honduras, aparece en cadena nacional refiriéndose exclusivamente al coronavirus y cambia por completo el discurso oficial hasta ahora manejado. “Ningún país del mundo estaba preparado para el coronavirus” y es entonces cuando al fin ven el monstruo venir.

Dos días después, el 11 de marzo, autoridades oficializan los primeros casos por covid-19 en Honduras y Hernández anuncia que el país debe prepararse para lo peor.

12 de marzo

Sin un plan de acción claro y evidente, el gobierno reúne al consejo de ministros y allí se determina declarar al país en Estado de Emergencia Sanitaria y es entonces cuando a contratiempo comienzan a preparar escenarios para combatir la enfermedad mediante la “Ley Especial de Aceleración Económica y Protección Social”.

La misma es enviada y aprobada el 13 de marzo en el Congreso Nacional, y se comienzan a gestar lo que hasta ahora son imposibles.

En la Ley, se incluye la participación del Fonac (Foro Nacional de Convergencia), la iniciativa CosT Honduras y el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) como “veedores de transparencia”. El marco de la intención contempla la construcción de 95 centros médicos, distribuidos así:

  • 11 hospitales
  • 17 policlínicas
  • 27 centros integrales de Salud
  • 40 unidades de atención primaria

Para ello, se aprueban en el Congreso Nacional 420 millones de dólares (unos 10 mil millones de lempiras) y lo hacen llamar “Red Integral Publica de Servicios de Salud”, cuyos hospitales deben estar construidos en un 60 por ciento en 12 meses y las policlínicas en 6 meses.

52 días después, es decir, casi dos meses, no existe anuncio alguno de la construcción de estos centros médicos en ningún lugar del país, a cambio, se instalaron unidades de atención primaria en varias ciudades del país, incluyendo una carpa en Villanueva, Cortés, que luego se abandonó por completo.

“Es un presupuesto que ya tenemos, no es que se busca o queremos que lo aprueben, sino que es un presupuesto que ya se cuenta con él”, dijo el 13 de marzo, el ministro de la Presidencia, Ebal Díaz.

La misma ley, contemplaba la contratación de 10 mil empleados para fortalecer el sistema sanitario. Sin embargo, a boca del propio Presidente Hernández en cadena nacional el 21 de marzo, se contrataron 2 mil 728 personas para el mismo.

Sin personal médico, sin suficientes laboratorios y hospitales, los recuentos de Honduras pasaron a ser los más lentos de Centroamérica. Mientras sus vecinos centroamericanos aplicaban entre 300 y mil pruebas diarias, Honduras tenía un promedio de 30 a 100 pruebas en su máxima capacidad.

En lugar de hospitales, anuncios de construcción o planes de acción, lo que tenemos son muchas instalaciones temporales llenas de camas para llevar enfermos, como la Villa Olímpico o el Polideportivo de la UNAH.

Toque de queda

El 16 de marzo, Honduras registró 8 contagios positivos por el nuevo coronavirus y las proyecciones no eran alentadoras. Es por eso que el gobierno decide establecer toque de queda absoluto en el Distrito Central, La Ceiba y Choluteca, y mantiene en estado de excepción establecido el 12 de marzo para todo el país.

Quizá no poner a todo el país en toque de queda absoluto fue un error garrafal. El 15 de marzo, la Policía Nacional tuvo que desalojar las playas del municipio de Tela en Atlántida, después de encontrar varias decenas de excursiones que llegaron de diferentes ciudades del departamento de Cortés.

Las contradicciones eran evidentes, en cadena nacional, el ministro de Seguridad, Julián Pacheco, decretó un toque de queda absoluto en Choluteca, La Ceiba y el Distrito Central desde la 10:00 de la noche de ese día, pero que, durante el 17, la población podía igual movilizarse a abastecerse. Horas después, Ebal Díaz, le dice al Noticiero Hoy Mismo, todo lo contario.

Cambios de ministros

La llegada de la pandemia también se llevó la cabeza de varias personas que estaban al frente. Por ejemplo, la epidemióloga Roxana Araujo, quien era la portavoz oficial del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager), fue destituida el 17 de marzo sin explicación alguna hasta hoy en día.

Además, se destituyó al ministro comisionado de Copeco, Gabriel Rubí el 21 de abril, después de ser revelados varias irregularidades en las compras hechas para equipar hospitales móviles y puestos de atención.

Entre lo uno y lo otro, el gobierno decide nombrar el 7 de abril, al canciller Lisandro Rosales como comisionado especial para la atención de emergencia covid-19. El día 22 de abril, tras la salida de Rubí, se nombra a Carlos Cordero en Copeco.

Préstamos

El 10 de febrero, el gobierno central pensaba más en combatir el dengue que en prepararse para el covid-19. De hecho, fue acá donde comenzó la exagerada lista de préstamos y endeudamientos para afrontar la pandemia.

En la fecha antes señalada, el Poder Ejecutivo emitió en PCM para solicitar la aprobación de 110 millones de lempiras para “la lucha contra dengue y covid-19”. Así, en un solo combo, evidenciando al por completo el desconocimiento de la magnitud de la pandemia.

De hecho, hasta un mes después es cuando se solicitan fondos para hacer compras de emergencia para el covid-19. Sí, el día 11 de marzo, cuando Honduras confirmó sus primeros dos casos.

Y así, entre el 10 de febrero y el 18 de abril, Honduras destinó unos 3 mil 281 millones, 600 mil dólares ($ 3281,600,000) entre ajustes al presupuesto y solicitudes de préstamos nacionales e internacionales, desglosados así.

Valores aproximados, según tasa de cambio. Fuente: Fosdeh y Elaboración Propia.

  1. 10-02-2020

    Monto: L 623,000,000 ($ 25,000,000)
    Justificación: Poder Ejecutivo solicita para aprobar compras directas

  2. 13-03-2020

    Monto: L 10450,440,000 ($ 420,000,000)
    Justificación: Ley Especial de Aceleración Económica y Protección Social

  3. 17-03-2020

    Monto: 2% del presupuesto
    Justificación: PCM ordena recaudar del presupuesto general el 2% para la lucha por covid-19, sin afectar Salud, Educación, Seguridad, Defensa y Energía.

  4. 23-03-2020

    Monto: L 3550,000,000 ($ 143,000,000)
    Justificación: Préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI).

  5. 2-04-2020

    Monto: L 62220,050,000 ($ 2500,000,000)
    Justificación: Congreso Nacional autoriza al Poder Ejecutivo a través de la secretaría de Finanzas, contratar préstamos nacionales o internacionales.

  6. 3-04-2020

    Monto: L 1480,000,000 ($ 59,200,000)
    Justificación: Préstamo del Banco de Desarrollo Económico (BID) para combatir pobreza extrema y covid-19.

  7. 10-04-2020

    Monto: L 2750,000,000 ($ 110,000,000)
    Justificación: Préstamo con el Banco Mundial.

  8. 18-04-2020

    Monto: L 500,000,000 ($ 20,000,000)
    Justificación: Préstamo con el Banco Mundial para la compra de equipo de laboratorio.

Según el portal de la secretaría de Finanzas, hasta el 15 de abril, se han ejecutado en compras 118 millones 855 mil 705 dólares ($ 118,855, 705), distribuyéndose el gasto según estas dependencias del Estado.

  • Salud: $ 21,250,891
  • Copeco: $ 6,191,013
  • Invest-H: $ 74,598,920
  • Otros: $ 16,814,880

Corrupción

De aquí sobresaltan muchos hechos irregulares como la sobrevaloración de muchas de las compras hechas por Invest-H y Copeco. Según reportes del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), se habrían elevado hasta 57.5 millones de lempiras en la compra de mascarillas N-95 y descartables a precios elevados, mediante contrataciones directas amparadas en el decreto PCM-033-2020 del Poder Ejecutivo.

Además, otras compras hechas por la secretaría de Salud, Invest-H y Copeco, con las famosas percoladoras de lujo, que luego tuvieron rectificación de precios.

Mientras esto pasaba, los médicos anunciaban su retiro de los hospitales, pues reclamaban al menos equipo de bioseguridad para atender la pandemia. Primero el 17 de marzo y luego el 12 de abril, cuando se consumió el primer lote comprado.

Todo esto se suma a una extensa lista de malas compras.

18 de marzo

El gobierno anunció con algarabía la adquisición de 140 ventiladores mecánicos, 140 respiradores y 90 succionadores en Nueva York. De hecho, mandó al avión presidencial en misión oficial para traer el equipo que llegó al país el 18 de marzo.

Sin embargo, el sector médico no tardó en salir al paso diciendo que el equipo adquirido no era el ideal para enfrentar la pandemia. Diversas voces del Colegio Médico, especialistas e internistas como Suyapa Figueroa, Ariel Figueroa y Samuel Santos, lo expresaron.

En la actualidad, Honduras ha recibido 90 ventiladores mecánicos básicos y 90 portátiles comprados a través del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) y 34 que fueron donados por el doctor hondureño Plutarco Castellanos y 10 más por la empresa privada.

Según Invest-H, se esperan 300 ventiladores entre el 10 de junio y el 2o de diciembre de este año, los que compró a un costo de 8.1 millones de dólares en dos pedidos hechos el 26 de marzo. En tanto, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo que enviaría 700 ventiladores regalados a Honduras.

Todo esto, es imposible de cuestionar, pues las autoridades se limitan a comunicar o “aclarar” sus acciones mediante cadenas nacionales de radio y televisión.

Dictamen:

Ante todo esto, es claro que ningún país del mundo estaba preparado para enfrentar la pandemia y Honduras menos.

De hecho, Honduras no estaba ni preparado para comprar en el mercado internacional el equipo necesario para enfrentar la crisis sanitaria. Al no incluir a expertos de la medicina en sus planes y estrategias, pese a que estos pidieron reiteradamente ser tomados en cuenta, los resultados son evidentes.

Es claro, que las autoridades improvisaron o fueron “aprendiendo” (armando) sobre la marcha las contingencias, incluso en acciones mínimas como organizar a la población para abastecimiento en un sentido lógico de un dígito por terminación de ID al día, cosa que emplearon hasta hoy 4 de mayo.

En ese sentido, todo ha sido puro “bla bla bla”, pues si bien han actuado, también han evidenciado errores básicos que han ido solventando sobre la marcha. La conclusión al final es discutible.