Las muertes violentas en Honduras y en el mundo deben terminar, dijo el cardenal Óscar Rodríguez.
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Terminar con ‘la cultura de Caín’ en Honduras pide el cardenal Óscar Andrés Rodríguez

El cardenal de Honduras, Óscar Andrés Rodríguez, lamentó que en el país solo se escuchen noticias de muertes violentas, por lo que hizo un llamado para que termine esa “cultura de Caín” y que reine la paz entre los hondureños, durante la homilía de este domingo que se celebra la fiesta litúrgica dedicada a la Santísima Trinidad.

“No vivimos la cultura de la Santísima Trinidad, vivimos la cultura de Caín donde el hermano mata al hermano, ya es tiempo que termine esto y solo terminará si abrimos nuestro corazones a la Palabra de vida, a Jesús, el Señor”, dijo Rodríguez en la actividad religiosa celebrada en la Basílica Menor de Suyapa, en Tegucigalpa, capital de Honduras.

En ese sentido, cuestionó el aumento de homicidios, por lo que pidió a los creyentes a que siempre lleven mensajes de amor por el respeto a la vida, porque “nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie”.

La violencia criminal en Honduras deja un promedio diario de entre diez y trece personas muertas, según fuentes oficiales.

El arzobispo de Tegucigalpa reflexionó también sobre la guerra en Ucrania, la masacre de cristianos en África y la situación de violencia en en Honduras.

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“Qué triste que nuestro mundo se sigue desangrando en guerras inútiles que solo sirven para sembrar más odio, lo contrario de Dios, que es amor”, dijo.

Dejar el odio y la confrontación

El máximo líder de la Iglesia Católica de Honduras dijo que la Santísima Trinidad revela que el proyecto de Dios es familia y quiere que la humanidad se realice en familia, en hermandad, no en violencia.

“¿Cuánto tenemos que caminar todavía en nuestra Honduras para que podamos ser familia y no yuxtaposición (poner) de personas confrontadas, enfrentadas, divididas, en odio, en rivalidad, en envidia y en maledicencia?”, cuestionó.

Seguido agregó que el proyecto de Dios “es que como Honduras, como país, seamos comunión” por lo que “ya es tiempo que dejemos el odio y la confrontación”.

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